Buscar mecanismos de representatividad ha sido una de las tareas que la comunidad estudiantil universitaria ha tenido desde hace más de un siglo. En efecto, en 1906 se funda la primera federación de estudiantes de una universidad chilena: La FECH. Posteriormente, en 1938 se funda en nuestra universidad la FEUC, cuyo propósito ha sido representar a los estudiantes de pregrado de nuestra casa de estudios y que es reconocida como una organización estudiantil relevante.
La FEUC fue concebida en un momento en que los estudios de postgrado no eran algo común, razón suficiente para comprender que la federación estuviese dirigida a representar solo a los alumnos de pregrado. De hecho, la distinción entre alumnos de pregrado y postgrado era impensable a finales de la década de los 30’.
Sin embargo, la actualidad es radicalmente distinta. Hoy día, los estudiantes de postgrado (magister+doctorado+postitulo) representan a cerca 17% de los alumnos de la PUC, cifra que ha aumentado considerablemente en los últimos años. Así mismo, solamente en Ciencias Biológicas los “postgradistas” alcanzan el 30% del total de estudiantes, cifra que el rector Sanchez pretende expandir para toda la universidad en los próximos años. Sin lugar a duda, el fenómeno del postgrado ha llegado para quedarse, pero ¿quién los representa? O acaso ¿necesitan representación?
La representatividad de los estudiantes de postgrado ha adquirido relevancia más bien a nivel local de cada facultad que a nivel de universidad. Por de pronto, pareciera que los estudiantes de postgrado no han ejercido presiones para cambiar esta realidad probablemente porque aun no han habido situaciones críticas y porque muchos de los postgradistas están más interesados en dedicarse a la investigación que la política universitaria. No obstante, entregar mecanismos de representación se va a hacer cada vez más importante en la medida que el porcentaje de la matrícula de postgrado siga su tendencia actual.
La experiencia internacional nos ha demostrado que darle representación al postgrado es un tema inevitable. Por dar ejemplos, el Tecnológico de Monterrey tiene un 19% de estudiantes de postgrados que están agrupados en la misma federación que los de pregrado (aunque cada campus tiene su propia federación). En UCLA, con un 30% de postgradistas existen dos federaciones: una para pregrado y otra para postgrado. Y analizando un caso más cercano, en la Universidad de Chile, la FECH representa a pregradistas y postgradistas (20%) por igual.
No existen una regla o mecanismo único de representación para los estudiantes de postgrado. Lo que sí está claro, es que es preciso avanzar en este tema y más aun con la reciente creación de la ANIP (Asociación de investigadores de postgrado fundada en 2008). La representación de postgrado podría estimular y defender el financiamiento a las investigaciones, la promoción de la interdisciplinariedad, la integración con los estudiantes de pregrado, entre otros beneficios.
Es de esperar que durante los próximos años éste sea un tema recurrente, y es importante que los estudiantes de Ciencias Biológicas, de los cuáles muchos pretenden seguir programas de postgrado, reflexionen en torno a los futuros mecanismos que el día de mañana les darán representación. [Fuente: La UC en cifras, www.uc.cl]
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarAparte de buscar la "eficiencia" al hacer concursables los pocos fondos que Conicyt destina a investigación, uno de los porqué se creó este organismo fue para que ocurriera precisamente lo que esta ocurriendo en estos momentos con los estudiantes de postgrado.
ResponderEliminarLa Asociación de Académicos de la Universidad de Chile lo predijo en su momento al crearse estos Fondecyt: "la idea es generar una disputa entre los académicos por conseguir los fondos, dejando nula alguna posibilidad de planificar el desarrollo universitario". No se estaba muy lejos de la verdad.
Clara es la diferencia con lo que ocurría antes, donde los aportes iban dirigidos a las universidades para que estos destinaran a las diferentes líneas de trabajo, respecto lo que ocurre ahora donde los fondos van directamente a los investigadores. Si vemos el contexto de 1981 se entiende el porqué de esta reforma.
La respuesta para mi es clara, Necesidad. De hecho me parece insólito que no exista aún un centro de alumnos para estudiantes de postgrado. Al parecer efectivamente se está mas preocupado de publicar un paper que de velar por la comunidad y por establecer una correcta manipulación de los fondos designados.
Esperemos que esta suspensión en el pago de las becas que ocurrió últimamente gatille un antes y un después en la forma en que los alumnos de postgrado hacen valer lo que se les promete.
Seba M.